El malestar en la cultura y la sociedad de consumo

Estándar

El presente trabajo basa sus conclusiones en los estudios realizados por el Dr. Sigmund Freud en su obra “El Malestar en la Cultura” como base con aportaciones de la obra del profesor Zygmunt Bauman “Vida de Consumo”.

     Si bien Freud originalmente buscaba un método para curar trastornos psíquicos, sus estudios lo condujeron a la elaboración de teorías que resultaron la base de los estudios posmodernos sobre enfermedades y trastornos mentales y su relación con el hombre y la cultura. Así como no es posible la división entre el hombre individuo y su relación con la sociedad tampoco es factible analizarlo por separado de los trastornos socioculturales. Las grandes fuerzas que imperan en la sociedad se encuentran en relación directa con los grandes impulsos que mueven a los individuos.

elmalestarenlacultura     Eros, principio de vida, y Thanatos, principio de muerte, se manifiestan tanto en las acciones personales como en los comportamientos colectivos.

     En este sentido Bauman relaciona a los individuos de la sociedad como consumidores que a su vez consideran a sus semejantes como un producto que puede ser desechado, descartado o bien consumido. Las relaciones en la sociedad de consumo adquieren la volatilidad de la propia acción de consumir.

     En su análisis destaca la transformación de la sociedad de la modernidad sólida: la de los ejércitos conscriptos, la de la producción en masa, la de lo ejércitos de obreros industriales; a la de la modernidad líquida: la de unos valores relativos, cambiantes en cualquier momento, de la cultura del consumo; y reflexiona sobre como ha pasado de la ética del trabajo a la ética del consumo.

     Freud, por su parte, establece la relación del comportamiento sociocultural con el complejo de Edipo: el tabú del incesto. Tomando el nombre de Edipo Rey, desarrolla la teoría de que el hombre desea el incesto de forma natural y cómo ese deseo es reprimido. Con él nacen las organizaciones sociales y las normas morales. En la niñez, el padre nos protege y satisface nuestras necesidades; el adulto, indefenso y desamparado, recrea la figura de un padre protector.

     En base al concepto de fijación, la personalidad como adulto se forja a través de las experiencias de vida. Freud considera que los traumas tienen un efecto especialmente fuerte en cada etapa. Si bien lo considera como un impacto individual, hoy sabemos que elhombre es un ser bio-psico social por lo cual las cuestiones que lo afectan personalmente afectan también a los individuos de su entorno.

     Si bien el complejo de Edipo es un fenómeno universal que ocurre a los individuos con idependencia de factores como la educación o pertenencia étnica, Freud plantea, mediante una metáfora, que en las sociedades primitivas se instauró el tabú del incesto dando origen a la cultura. En la cena totémica se instaura el nuevo orden social, la exogamia.

     Basándome en éstos estudios desarrollaré cuál es la concepción que posee el psicoanálisis sobre la sociedad y la cultura y porque ésta genera un malestar en la sociedad de consumo.

Concepción psicoanalítica de la sociedad y la cultura. El malestar en la cultura y la sociedad de consumo.

La Violencia como origen del orden social

     Sigmund Freud (1930) parte de la analogía entre los fenómenos individuales y los fenómenos socioculturales. Partiendo de que la vida humana en común sólo es posible si el conjunto de la comunidad resulta más poderosa que un individual y la unidad pueda reaccionar y mantenerse unida frente a éste. Resulta entonces mas productivo el poderío grupal que el individual, lo que Freud considera “un paso decisivo hacia la conformación de la cultura”. Esto sucede ya que el individuo en sociedad debe restringir sus impulsos individuales para mantenerse unido al grupo mientras que el individuo aislado no reconoce las restricciones. Entonces se establece que la sociedad está basada en la justicia, es decir, no favorecer a un individuo por sobre la comunidad. El desarrollo cultural impone rerstricciones a las libertades individuales, y éstas son aceptadas por los individuos a cambio de la seguridad que otorga la defensa de un cuerpo mayor. Pero el hombre, nunca transformará su naturaleza y posiblemente siempre continúe defendiendo su libertad individual. En las luchas por equilibrar las libertades individuales y proteger el bien común surge la evolución de las sociedades.

     La sublimación de las pulsiones constituye un elemento cultural muy importante ya que gracias a ella se desarrollaron actividades tan importantes para la sociedad como las científicas, artísticas o ideológicas, consideradas como actividades psíquicas superiores, que son sistemas funcionales organizados de forma compleja, para cuyo desempeño se utiliza un amplio sector de la corteza cerebral.

     Entonces, la cultura reposa sobre la renuncia a las satisfacciones individuales. Pero cada individuo que conforma esta asociación cultural puede presentar una patología individual y a ella le corresponderá una patología colectiva. Las pulsiones de vida y muerte se encuentran presentes en las sociedades que crean instituciones para defender la paz y establecen marcos para la guerra.

     Posiblemente inspirándose en los escritos de Charles Darwin, supone que el hombre primitivo vivía en pequeñas comunidades dominadas por un macho poderoso, dueño y señor de todas las hembras. Si los hijos machos despertaban los recelos del padre eran muertos o eliminados de la comunidad. Estaban condenados a vivir en pequeños grupos. Los impulsos sexuales del hijos y hermanos se dirigían hacia su madre y hermanas pero, al igual que pasa en el niño, el gran obstáculo que frenaba sus deseos era el padre. La situación despertó un sentimiento de odio y de muerte hacia él, un afán de eliminarlo y ocupar su lugar. Es así como se accede al nuevo orden social a través de la violencia y según la teoría Darwiniana, Freud, S. (1913) señala:

     Los hermanos expulsados se reunieron un día, mataron el padre y     devoraron su cadáver poniendo así fin a la existencia de la horda paterna. Unidos, llevaron a cabo aquello que, individualmente, no habrían sido posible realizar. Puesto que se trataba de salvajes caníbales fue natural que devorasen el cadáver. El banquete totémico, tal vez la primera fiesta de la humanidad, sería la reproducción conmemorativa de este acto criminal y memorable, que constituyó el punto de partida de las organizaciones sociales, de las restricciones moral y de la religión. (Tótem y Tabú, p. 130)

     A raíz de estos hechos se disputaron largas épocas de desorden social en la búsqueda de la sucesión del padre hasta que los hermanos comprendieron que para sobrevivir había que reprimir el principal móvil del asesinato del padre: la posesión de las hembras. Además, surgió una fuerte conciencia de culpabilidad como consecuencia de la ambivalencia de los sentimiento, el odio y el amor hacia el padre.

     Por su parte, Zygmund Bauman, señala que en esos primeros tiempos los excluídos eran aquellos que por sus carencias físicas, psíquicas o personales no podían aportar nada a la sociedad productiva. Es decir, aportar un valor en la cadena de producción o realizar determinadas tareas. Los denomina “infraclase” y tanto en aquellos tiempos como en los actuales pueden definirse como aquellos que resultan inútiles para la comunidad o consumidores fallidos. En consecuencia, son apartados del circuito del consumo, aislados y discriminados por medio de diversos mecanismos que van desde la deportación hasta la coacción física para preservar un estado consumista de bienestar.

     El reconocimiento de la realidad y la culpa son dos condiciones que se conjugaron para dar lugar al nacimiento de las sociedades y las normas morales. Así, por el bien de todos, se impuso la necesidad de renunciar al ideal de imitar al padre en la posesión de la madre y las hermanas, necesidad que dio lugar a las primeras normas morales: La prohibición de tener relaciones sexuales con familiares y la obligación de buscar la pareja fuera del núcleo familiar. Entonces la comunidad sustituyó la figura del padre.

     Si bien en la cultura de occidente estas normas permanecen, para Bauman, la mayoría de las normas sociales han caído en desuso. En la actualidad se utilizan procesos basados en el mecanismo estímulo-respuesta a través de la imposición de deseos y necesidades. “La gratificación duradera y definitiva debe parecerle a los consumidores una perspectiva poco atractiva”. (Bauman, Z., 2007, p.135)

     Para él no conocer los hechos que acontecerán en el futuro, resultado del estilo de vida a un ritmo acelerado, provoca angustia y temor. Para reprimir esa angustia consume en exceso como una alternativa de olvido y distracción.

     En la actualidad lo “inadecuado” no pasa por lo prohibido sino que se relaciona con que el esfuerzo por conseguir un resultado sea mayor a la recompensa.

El Malestar en la Cultura

     Se puede deducir, de acuerdo a lo explicado anteriormente, que la cultura no ha contribuido al bienestar de la humanidad sino que ha dotado al hombre de muchos objetos sin hacerlo con esto feliz. Como la felicidad no resulta un valor cultural entonces se reemplaza el principio del placer y el consumo por el principio de la realidad generando finalmente un malestar con la cultura.

     “Parece indudable, pues, que no nos sentimos muy cómodos en nuestra actual cultura” (Freud, S., El Malestar en la Cultura, 1979, p.23)

     A la angustia que provoca la falta de perspectivas de la vida moderna, surge la propuesta consumista de la industria del ocio y el entretenimiento. Estar siempre ocupado, vivir al límite, sobresaturarse de información o viajar constantemente son algunas de las variantes que ha escogido el hombre moderno.

     En su publicación al respecto, Freud describe el término sublimación como uno de los destinos posibles de la pulsión. En este proceso psíquico el individuo desarrolla actividades que no tienen relación directa con la sexualidad transformándolas en depositarias de su energía libidinal. Esto es desviar la actividad hacia un nuevo fin como lo artístico o lo intelectual.

     Como describe en su artículo de 1908:

     El instinto sexual… pone a disposición de la labor cultural grandes magnitudes de enrgía, pues posee en alto grado la peculiaridad de poder desplazar su fin sin perder grandemente en intensidad. Esta posibilidad de cambiar el fin sexual primitivo por otro, ya no sexual, pero psíquicamente afín al primero es lo que designamos con el nombre de capacidad de sublimación. (Freud, S., La moral sexual “cultural” y la nerviosidad moderna. Ensayos sobre sexualidad, 1908)

     El ser social debe entonces sublimar su sexualidad hacia objetos de interés común y reprimir su agresividad e impulsos destructivos. Los afanes e intereses culturales han introducido excesivas restricciones en la satisfacción de las pulsiones humanas, han inhibido la sexualidad y exigen transformación de impulsos libidinosos en actividades sustitutivas, a saber, en horas de trabajo bien disciplinado. La cultura lleva a sustituir la satisfacción inmediata por una satisfacción retardada, a sustituir la libertad y la ausencia de represión por seguridad.

     Dice Freud (1930) que si la cultura impone sacrificios enormes a la sexualidad y también a la tendencia agresiva del hombre, entonces puede comprenderse porque éste encuentra en ella un malestar.

     El hombre moderno ha relegado una posibilidad de felicidad a cambio de seguridad. Esta renuncia, además de crear un malestar, hace mas poderosas las tendencias agresivas entre los hombres frente a la libido.

   La única manera de frenar la agresividad natural en el hombre es redigiriéndola hacia él mismo, fortaleciendo el superyó que enmarca el accionar social y cultural. Producto de la tensión entre el superyó y el yo es que surge el sentimiento que mantiene el malestar del hombre con la cultura.

CONCLUSION

     La cultura, al igual que el individuo, se encuentran entonces forjados en el arrepentimiento y la culpa reprime la sexualidad personal y ha impuesto muchos sacrificios al hombre, es por ello que hay un malestar en la cultura. La cultura lleva a sustituir la satisfacción inmediata de los impulsos por una satisfacción retardada, lleva a sustituir la libertad y la ausencia de represión por seguridad.

     La cultura ha creado las instituciones, las normas y leyes, los sistemas políticos para controlar la agresividad humana, haciendo posible el progreso, pero no la felicidad.

     Como la cultura impone sacrificios, los individuos difícilmente se sientan a gusto con ella, aun así será mantenida considerándola el precio que hay que pagar a cambio de la seguridad del dominio sobre las pulsiones naturales de los hombres.

     En palabras de Freud (1930) “nuestra llamada cultura llevaría gran parte de la culpa por la miseria que sufrimos, y podríamos ser mucho mas felices si la abandonásemos para retornar a condiciones de vida más primitivas.” (p.21)

BIBLIOGRAFIA

  • Bauman, Z. (2007). Vida de Consumo. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

  • Braunstein, N. (1986). A medio siglo de El malestar en la cultura de Sigmund Freud. México: Siglo XXI Editores.

  • Freud, S. (1908). 2. La moral sexual “cultural” y la nerviosidad moderna. México: Siglo XXI Editores.

  • Freud, S. (1913). Obras completas de Sigmund Freud. Volumen XIII – Tótem y tabú, y otras obras. Buenos Aires y Madrid: Amorrortu editores.

  • Freud, S. (1930). El malestar en la cultura. Traducción José Luis Etcheverry. Buenos Aires & Madrid: Amorrortu editores.

  • Laplanche, J. & Pontalis, J. (1996). Diccionario de psicoanálisis. Traducción Fernando Gimeno Cervantes. Barcelona: Editorial Paidós. p. 415.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s